Horizonte roto de expectativas

Heterodoxia:

1. adj. Que se aparta de la doctrina oficial de una religión. U. t. c. s.

2. adj. Discrepante de la doctrina fundamental de un sistema político, filosófico, etc.

3. adj. Disconforme con hábitos o prácticas generalmente admitidos. Forma de vestir heterodoxa.


Francisco Contreras llega con ropa de calle y al punto se desnuda ante el público y se coloca sus ropas de cantaor, ese “disfraz” que le define en una nueva categoría, que lo sitúa en un punto del espacio, en un género, en un evento, la Bienal de Flamenco de Sevilla, en el Teatro Lope de Vega.

No deja lugar a dudas, lo que vamos a ver es un espectáculo de flamenco al vestirse como se espera que uno de su condición se vista. He esperado para escribir esta reflexión a la publicación y lectura de las crónicas de los críticos de flamenco consagrados, aquellos cuyo poder apellidan al artista y, o bien lo ensalzan o mandan al ostracismo más lejano del cante flamenco. Se ha dicho de todo, de todo menos bonito y no solo al cantaor, sino también se ha juzgado peyorativamente al público que asistió, tratándonos de ovejiles sirvientes cómplices de una matanza al flamenco orquestada por los directivos del festival y por los artistas “impostores” dentro del régimen del flamenco.

El ya vestido de flamenco, Niño de Elche, avanzada la jornada lanzaba la pregunta de ¿qué es el flamenco? y la respondía, bajo su óptica de transgresor, no dejando a ninguno de los allí presentes indiferentes. Su definición y sus alegatos ideológicos no hacían más que sembrar el caos entre los puristas y conservadores, alentando aún más si cabe, a la necesidad de progreso y cambio, no solo en el arte sino en las mentes de nuestra sociedad.

Quien fuera al encuentro inducido por un espectáculo de pureza, ortodoxia y tradición o iba engañado o adolecía de una ilusión prestidigitadora esperando conocer el truco de la paloma que sale de la chistera y he de confesar que en escasas ocasiones el mago desvela sus trucos. ¿Qué esperaban ver aquellos críticos o aquel señor, que seguro se encontraba entre ellos, que con voz rota y poca educación se quejaba y esgrimía improperios después de la performance de “El prefacio a la Malagueña de El Mellizo”? Yo no soy ninguna oveja servil, ni voy a defender a capa y espada cualquier representación bajo el pretexto del todo vale o de su condición inviolable de arte, y aunque es cierto que le sobraron algunos decibelios a ese tema, (que se cayera la lámpara debido a este exceso ya era una preocupación menor), aunque se le puedan poner peros al espectáculo de tipo sonoro, puesta en escena o repertorio escogido, aparte de estas críticas, a mi parecer constructivas, a los mordaces críticos flamencos que allí se congregaban lo que menos les preocupaba era que el Niño impostara su voz en los fandangos o que innovara con un trash musical en su himno “Rumba y Bomba” de Dolores Flores, no, eso les importaba menos que cero. Lo que les escocía es que alguien creara un discurso ideológico partiendo del flamenco para cuestionar algunos hitos de nuestro españolismo, lo que les dolía, no lo dudo, es que un ser se expresara con libertad sobre temas como la religión, la tauromaquia o la perpetuidad inalterable de la tradición flamenca concebida como “pura”  y que despojara de la rigidez y la gravedad un modo de vida como es el flamenco. El cubismo se nombró también, designó el Niño así a uno de los cantes: “fandangos cubistas de Pepe Marchena”, y no me parece mala designación para interpretar su concepción del flamenco: todas las perspectivas a la vez, unidas, yuxtapuestas, descompuestas, híbridas, que tejen y destejen como Penélope ese telar que permanecía impoluto cuando ningún crítico se llevaba las manos a la cabeza con el “Killing me softly” de Pitingo o con el “Pienso en tu mirar”, -sin ninguna referencia a Lole- de Rosalía.

Si la única función ddel crítico va a ser la institucionalización del dogma, adelante. La persona que espere la eternidad en el inexorable avance del tiempo, del pensamiento, del arte, se topará con un horizonte de expectativas que será solo el suyo, uno individual que no hará más que revalidar sus propios deseos.

 

Beatriz Arcos

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s