Volver

Cuánto cuesta recuperarse de un viaje, pero no en términos de estrés postvacacional ni esas peroratas individualistas-capitalistas que se han inventado los pseudopsicólogos estadounidenses, como el mindfulness, para hacerlo todo más vendible, más comerciable y más cercano a nuestra falta de tiempo.

Cuánto cuesta recuperarse de un viaje en el plano emocional. A veces desearías no haber visto, probado, experimentado, por lo que implica su ausencia o su larga espera hasta que se vuelva a dar. Contando los días que restan de tu calendario laboral, como si esos días, esos pocos restantes, fueran los únicos días vividos. Eso, si el que viaja no trota superficialmente por ese espacio inexplorado sino que lo percibe de veras.

He tardado en escribir sobre el último viaje que he hecho, aunque llevo queriendo hacerlo desde el momento mismo en el que estaba viajando, experimentando esa nueva realidad en otro espacio.

¿Cuánto tardan en solidificar los recuerdos? Como tarden lo que yo en aprenderme los nombres de las calles vamos listos…

Los recuerdos son el pasado de nuestra percepción, sensorial, visual, auditiva, olfativa y del tacto adornadas y estimuladas a veces por las fotos. La foto no es el recuerdo, el recuerdo es un acto mucho más íntimo, más difícil de explicar y al que referirse solo con palabras. Utilizamos las fotografías y los vídeos como un trampolín para no olvidar lo vivido; pero su materialización es un simple medio para evitar el desgaste que le supone mantenerlo vivo solo en nuestras dendritas.

Los recuerdos pueden tardar minutos en crearse, si el material con el que está conformado tu tiempo tiene un metabolismo rápido, a otros les cuesta más, semanas, meses e incluso años.  Es entonces cuando empezamos a referirnos a aquel evento con adjetivos calificativos superlativos, también es cuando añoramos y cuando repudiamos: el recuerdo crea de la sensación sentimientos.

Viajar aflora versiones de ti nunca mostradas: positivas y negativas. Las largas esperas, los imprevistos, los bichos salvajes, los cambios de hora, los choques culturales, las posibles estafas derivadas de nuestra condición de turistas (o de cocos blancos) en ocasiones no son lo más deseable, sin embargo, que surjan reacciones ante estímulos adversos implica tomar decisiones y sobre todo, tomar conciencia del lugar y la condición en la que te hallas; y en un viaje, esto también está incluido, en esa pulsera en la que creías que solo lo cómodo y bueno pudiera tener cabida. Lo incómodo, lo imprevisto, lo incierto, es lo que te sacude de ese duermevela del hábito, de los 30 minutos de cinta, de la cola en el súper, de la mirada perdida mientras esperas que se salte una de las marcas longitudinales pintadas sobre la calzada.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s