Una fiesta de cine

Sevilla es una fiesta. Voy a tirar de expresión heminwayana muy manida para describir la sensación festiva que estos días inunda toda la ciudad. Fotocalls, luces de cine por toda la ciudad, personajes sacados de una barbería hipster con cámaras colgadas al cuello junto con las acreditaciones pertinentes, muchos espectadores entrando y saliendo de las salas de cine sosteniendo conversaciones nuevas, porque el cine da para eso (y para más) pero da para conversar con tu compañero de butaca, para compartir impresiones, para crear nuevos sentimientos o plantearnos ideas que hasta entonces no habíamos ponderado. El cine es comunicación. Y cuando conviertes a una ciudad al cine sus ciudadanos lo notan.

Esta es la novena edición del Festival de Cine Europeo de Sevilla que este año ha decidido apocopar por Festival de Sevilla, con un cartel de la artista María Cañas que ha traido cola y repercusión bajo el brazo el día mismo de su presentación. Que si plagio, que si falta de documentación, que si falta de profesionalidad, que si no habría que ponerle ninguna falta… ha habido opiniones para todos los gustos y colores. No sé si por suerte o desgracia esta anécdota ha situado en la categoría de evento noticiable al festival a través de numerosas referencias en medios de comunicación a nivel nacional.

FS_cartel_2017_09_07_3-01

Este año mi experiencia en el Festival de Cine ha sido diferente con respecto a los anteriores porque lo he podido disfrutar desde otros enfoques, no solo como espectadora sino también desde las entrañas de la organización del evento. Mi amigo Guillermo Alcalá-Santaella ganó la edición pasada el premio a mejor guión de cortos con La Sierra y como resultado este año su trabajo ha sido proyectado en el ciclo de Resistencias, una sección que premia la producción de cine con un presupuesto modesto y unas ganas terribles de comunicar mediante la imagen, el sonido y la palabra.

Cuando eres testigo del gran nivel de involucración de la ciudad con la cultura, en particular con este festival, se te hace difícil aceptar esa premisa de muchas personas, entre ellos políticos, que hablan de la cultura como el alimento de la élite, algo que está ahí como un objeto de consumo para solo quien se lo pueda permitir intelectual y económicamente. Estos eventos, con un precio asequible y gran repertorio de ofertas y actividades viene a desmentirlo por completo.

La ciudad de Sevilla está siendo una fiesta y sus ciudadanos quieren seguir tomando partido en ella. Merecemos que se nos trate como individuos con inquietudes culturales que no dependan solo de algunos elementos constitutivos de nuestro folclore más arraigado sino que la sociedad, como también lo es el desarrollo personal del individuo habrá de beber de otros recursos, el baile contemporáneo, la literatura, el cine menos convencional, la música jazz para conformar su identidad.

Que siga la fiesta.

Beatriz Arcos

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s