La industria armamentística y sus relaciones institucionales

Uno de los aspectos con mayor relevancia de todo el comercio armamentístico es la exportación e importación de estos bienes. Para países como España, estas operaciones han beneficiado con creces a su economía nacional. Por ejemplo, en el año 2014 España ingresó alrededor de 3.000 millones de euros gracias a la exportación de armas. Es ineludible, por tanto, el enorme peso de este sector en la economía estatal. ¿Cuáles son los países que reciben armas españolas?, ¿cuánto beneficio obtenemos por ello?, ¿en qué situación se encuentran estos países? Esas y más cuestiones que vayan brotando, serán respondidas en los siguientes párrafos.

Esta claro que la exportación de armas no es un fenómeno aislado ni excluido de la economía y política mundial. Por ejemplo, podemos encontrar que, desde el año 1995 hasta el 2014 España ha recibido 382.000 euros en la exportación de armas a Andorra. La mayoría de estas transacciones se han llevado a cabo para comprar municiones o armas de fuego. En ningún caso el país vecino ha adquirido arsenal de un mayor calibre como buques o bombas. Por este motivo, es más relevante e interesante realizar el análisis sobre aquellos países que efectivamente se encuentren en la necesidad de adquirir un arsenal más considerable. Así bien, hablaremos sobre la importación en países con una situación de conflicto armado o conflicto menor.

Una de las relaciones comerciales más paradigmáticas es la entablada entre España y Arabia Saudí. A partir del año 2013 y, en concreto, este pasado las importaciones han aumentado con creces. Pero el inicio de la relación comercial entre los dos países data de mayor anterioridad. Es en 2004 cuando se puede percibir un incremento en la venta de material armamentístico a Arabia Saudí. Desde ese año hasta el 2014 se tiene constancia de que el montante recibido por España por estas exportaciones es de más de 820 millones de euros. Entre el material que España ha vendido a Arabia Saudí podemos encontrar desde bombas, torpedos, cohetes o misiles. También se cuentan las ya mencionadas, corbetas. Existe una curiosa correlación de hechos en cuanto a la compra de armas de este país. Como anticipábamos en párrafos anteriores, ha sido durante los años 2014 y 2015 cuando más han aumentado las exportaciones a este país, coincidiendo directamente con el aumento del conflicto en Yemen. Arabia Saudí ha intervenido en la prolongación de la guerra civil en Yemen través de la fuerza armada. En 2015 se conformó una coalición de países, la llamada Operación Tormenta Decisiva, contra la etnia chií huthi. Los intereses españoles en el país saudí no sólo residen en la industria armamentística. En 2011, momentos en los que ya las exportaciones comenzaban a escalar, el Gobierno de Zapatero ya trataba la adjudicación de la línea de AVE hasta La Meca.

Uno de los actos que ejemplifica la afable relación entre el Estado Español y Arabia Saudí es que este país fuese escogido como el primer viaje oficial de Mariano Rajoy en compañía de Felipe VI una vez que se formó gobierno el pasado mes de noviembre. Esta visita no se pudo efectuar debido a la muerte del hermano del Rey Salman. Acerca de las relaciones internacionales con otras instituciones, sabemos que Arabia Saudí ha sido condenada con frecuencia debido a la falta y vulneración de derechos humanos. Desde una inexistente libertad de expresión, pasando por el establecimiento de una sociedad apartada de la mujer o las continuas muestras de delitos como encarcelamientos a presos políticos, activistas, etc. Organizaciones como Amnistía Internacional, Greenpeace o la propia ONU denuncian incesantemente el quebrantamiento de derechos humanos tan básicos como la libertad de expresión o de decisión.

 

Por su parte, la Organización de las Naciones Unidas redactó en 2013 el Tratado sobre el Comercio de Armas. Este tratado fue creado con el fin de que la circulación de armas no acabase en países en situación de guerra o donde se incumplieran los derechos humanos. De esta manera los países, de manera previa, deberían analizar y elaborar un informe detallando de manera exhaustiva a dónde van a ser exportados los materiales. El incumplimiento de este tratado en España se puede ver a simple vista. El de Navantia es el caso concreto que más ejemplifica su omisión. Con la posibilidad de construcción de los buques para Arabia Saudí, se suscitó un gran debate. En Cádiz, ciudad donde tendría lugar la construcción, se generarían una gran cantidad de puestos de trabajo gracias al contrato. Tanto partidos políticos de derecha como de izquierda celebraron la operación de Navantia. La situación en los astilleros de Cádiz en concreto y en toda la ciudad en general, es de imperante necesidad. Organizaciones como Oxfam Intermón o la propia ONU han advertido de la eleva posibilidad que tienen esos buques de ser usados en la Guerra de Yemen.

En este nivel, el debate traspasa la propia sustancia de la industria armamentística en sí y se posiciona en un estadio superior. Encontramos por un lado la necesidad extrema de una población en la que una multitud carece de trabajo. En esta ciudadanía la construcción de los cinco buques de Navantia supondría un alivio a la economía local. Pero, en el otro extremo, encontramos el fin propio de la fabricación de esos buques que, en su práctica mayoría estarían destinados a un uso bélico. Es paradigmático observar como en un tema tan controvertido como este, diferentes fuerzas políticas hayan logrado posicionarse del mismo lado.

 

Lo importante es el empleo, venga  de Arabia, Venezuela o Alemania.

Antonio Romero, Alcalde de Puero Real

 

El Ayuntamiento de la ciudad apoyará cualquier tipo de iniciativa que aumente la carga de trabajo en los astilleros de la Bahía de Cádiz de forma inminente. 

Jose María Gonzalez, Kichi, Alcalde de Cádiz

No sólo Arabia Saudí forma parte del elenco de clientes con los que mantienen relaciones las empresas e instituciones españolas. Uno de los casos que más controversia causó en el pasado es el de la guerra en Libia. Hasta 2008, año en el que España firmó el acuerdo en la Convención de Oslo, varias empresas españolas como Instalaza, Santa Bárbara o Explosivos Alavesses se encargaban de manufacturar bombas de racimo. Un año antes de que se acordase esta convención, Human Rights Watch ya alertaba a la comunidad internacional de la utilización en el conflicto libanés de bombas de racimo. Según el análisis de los restos de estas bombas, se ha podido comprobar según un informe de Greenpeace que, la procedencia de las bombas de racimo utilizadas por parte de Ghadafi en la guerra eran de origen español.

Con más de un millón de desplazados internos, 30.000 víctimas mortales y una situación de extrema gravedad humanitaria, Sudán se une a la lista de los países que han recibido munición o armamento por parte de empresas españolas. La situación en el país africano es según la ONU un cuadro preocupante de violaciones masivas de los derechos humanos. Un informe realizado por Greenpeace pone en evidencia los datos recabados por la Agencia Tributaria sobre la exportación de armas. En estas cifras se puede comprobar como empresas españolas suministraron al país africano entre febrero de 2003 y enero de 2004 armas por valor de 8.000. Durante ese lapso temporal Sudán se encontraba en situación de crisis humanitaria. En estos casos la ONU insta a los países de la comunidad internacional a no intercambiar arsenal armamentístico. A tal petición, España infringió la ley de la Organización de las Naciones Unidas proporcionando armas a un país en situación de Guerra Civil.

 

Puede que en algunos momentos debido a la cantidad de datos, cifras y acrónimos usados el problema que se trata de exponer quede diluido entre la maraña de tecnicismos. Pero en situaciones como esta, es necesario cuantificar, organizar y estructurar los daños y perjuicios que se han cometido, dotar con números las abstractas y lejanas operaciones que se realizan sobre las sienes de los ciudadanos y tratar así de sujetarlas en nuestros intelectos para comprenderlas mejor. A priori, cuando se comienza a buscar información sobre las operaciones armamentísticas todo parece un camino laberíntico que carece siquiera de senda, pero conforme uno avanza cae en la cuenta de que las operaciones, transacciones y acuerdos poseen nombres y apellidos, que han sido realizadas por un individuo, en un lugar concreto del globo, firmadas por un bolígrafo tangible y selladas con dos manos responsables. Esas dos manos estrechándose, juntando las yemas de sus dedos y el sudor de sus palmas, representan dos partes: los compradores y los vendedores. Parece una imagen dantesca, la de dos manos apretándose firmes, uniendo sus raíces podridas y creciendo hasta llegar a los hombros del contrario. Unas raíces que han brotado encima de la voluntad de los ciudadanos que, sin consentimiento ninguno, dependen única y exclusivamente del estrechamiento de dos manos viriles, en su mayoría, hambrientas de poder y vacías de humanidad.

Como si una escena de Tarantino se tratase, una mano ofrece amablemente el boli y papel y la otra esconde con recelo un arma. Pero este arma no será utilizada para disparar al de enfrente sino para que el de enfrente dispare a quien tiene al lado. Quien se encuentra a la vera de este son niños y niñas que han crecido y ahora son mujeres y hombres, que pronto serán la tinta roja que firme el acuerdo entre un país sumido en la cruenta lucha por la dignidad y una empresa anhelante de poder.

 

Celia Arcos

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