Un Demian para Michel

Comenta Michel, protagonista de Plataforma de Houellebecq, que vivir sin leer es peligroso ya que obliga a conformarse con la vida y, uno puede sentir la tentación de correr riesgos. Lo dice un personaje que solo lee bestsellers norteamericanos, que frecuenta locales de prostitutas aún niñas y que ha vivido durante toda su vida en una especie de cortina de humo eludiendo todo tipo de responsabilidades. Al Michel de Michel Houellebecq, si pudiera hacerle una recomendación literaria serían tres: Demian, Siddhartha y El lobo estepario. Sí, las tres obras de Herman Hesse. Mi predilección y devoción por el escritor alemán es infinita. Además de la recomendación de estos tres libros, le aconsejaría también el orden de lectura. Claro está que tendría que remontarme a la infancia de Michel para que los leyese, ya que el primer libro, Demian, es preferible que lo lea durante su infancia o adolescencia. Las anteriores recomendaciones literarias no están delimitadas única y exclusivamente para el protagonista de Plataforma, están también destinadas para ti. Si pudiese retroceder en el tiempo, yo misma también las seguiría.

Antes de comenzar mi lectura de Demian, tenía unas tremendas ganas de leérmelo, esto no significa que el entusiasmo se esfumase una vez comenzado el libro, pero he de resaltar que durante mucho tiempo, el nombre Demian me había llamado la atención y había creado en mí una enorme expectación sobre qué significaría. Demian es el nombre de un personaje de la trama. Me gusta que Hesse utilice para nombrar su obra el nombre de un personaje cuasi secundario, ya que ese hecho le convierte con antelación en la columna vertebral de la lectura.

Demian representaría la figura de una caja de Pandora que, una vez abierta y decoradas cada una de sus palabras, elimina el camino de retorno para olvidar esa experiencia. La capacidad de Herman Hesse en esta obra para realizar una prospección sobre la esencia de la juventud es maravillosa. Cuando uno lee Demian, parece que se está leyendo a sí mismo. Dentro de la pluralidad y la diversidad, todos encontramos algo de nuestro ser en cada uno de los personajes de la obra. Emir Sinclair, el protagonista, y sus reflexiones sobre la dualidad contexto vital. Recordar la infancia puede ser una entrañable y a la vez una dura tarea, por ese motivo, las vivencias y las reflexiones de Emir sirven al lector para conocerse, recordarse y verse reflejado a sí mismo. Las palabras de Hesse en Demian nos conceden la oportunidad de examinarnos, buscar en nosotros mismos las relaciones entabladas durante nuestra infancia y vivirlas de nuevo. Además, leer Demian cuando uno es adolescente sirve para nombrar sensaciones y sentimientos que antes no sabíamos cómo expresarlos. Es ese uno de los puntos clave en la lectura, el descubrir nuevos estadios de nuestra personalidad, dejar a un lado el temor por el juicio externo y desplegar todo el conocimiento para tomar conciencia propia.

¡Piénselo usted, Demian! Tiene usted dieciocho años y no corre usted detrás de las prostitutas; tiene usted que tener sueños y deseos amorosos. Y quizá le asustan a usted. ¡No los tema! son su mejor patrimonio.

El lobo estepario es la segunda recomendación y con ella también su espacio temporal, la juventud, el lapso temporal en que uno ya ha adquirido responsabilidades y ha de encaminar su rumbo. En este caso, leí El lobo estepario sin reflexión previa ni conocimiento, únicamente me atraía la blanca y lisa tapa del libro y parecía llamarme a gritos. Así que me decidí a comenzarlo y no lo quise finalizar. H.H y Armanda, Armanda y H.H. Dos mundos insalvables y destinados a colisionar. Leí esta segunda obra durante las navidades de 2015. Polvorones en ingentes cantidades, familiares que sólo veo una vez al año, luces en las calles que irradian ganas de consumir, calles repletas de personas consumidas por los escaparates y, entre ellas, encontré al lobo estepario. Le encontré vagando por los rincones inhóspitos de todas las ciudades. Le encontré perdido, pero ansioso de ser descubierto. Él encontró a Armanda, su amiga, su madre, su amante, su víctima y su verdugo. Yo me perdí en el laberinto edificado por Hesse, en la multiplicidad de la psique de su creación literaria, H.H. El lobo estepario somos todos. Somos todos cuando acabamos un periodo de nuestra vida y no sabemos que rumbo escoger. Somos todos y cada uno de nosotros cuando nos asusta crecer, nos asusta acabar vagando por las calles vacías de las vidas de los demás. El lobo estepario es a la vez juez y penitente, es uno y a a vez mil. Leer esta obra durante la juventud, o cuando uno es más consciente de sí mismo, es toda una aventura, es una marca imborrable. Hesse nos muestra la capacidad que tienen nuestras decisiones de coartar nuestra libertad o de expandirla. Nos enseña, además, hasta que punto puede desarrollarse nuestros instintos y, como al final, solemos optar por la vía de los impulsos irracionales, del sentimentalismo.

No habitaba nunca en los suburbios de la vida donde no había burguesía ya. Harry encuentra en sí un hombre lleno de ideas, de sentimientos, de cultura, de naturaleza dominada y  sublimada, y a la vez encuentra al lado al lobo, un mundo sombrío de instintos, de fiereza, de crueldad, de naturaleza ruda, no sublimada, fiera y caótica. 

Tú, Siddhartha, el último pero no el menos importante, reservado para la vejez o un punto vital más calmado y sereno. Esta debe ser la lectura final ya que realiza un compendio entre todas las edades anteriores. En esta obra se relata desde el comienzo, la juventud, hasta el final de los días de una vida. Herman Hesse realiza un recorrido de hijo a padre, mostrando así como evolucionan las diferentes perspectivas vitales dependiendo de la madurez. Por lo tanto, el lapso temporal en el que uno lee Siddhartha es cuando ya ha ganado la madurez del Demian y la experiencia de El lobo estepario. Con esta lectura, Michel ganaría perspectiva, confianza y templanza para afrontar todas las aventuras que le espera por recorrer.

    Si, puedo amar a una piedra. Govinda, así como un árbol y hasta un pedazo de corteza. Son cosas y las cosas pueden ser amadas. En cambio, soy incapaz de amar a las palabras. Por eso las doctrinas no significan nada ara mi; no tienen dureza, ni blandura, ni colores, ni cantos, ni aromas, ni sabor. No tienen más que palabras, tal vez sea esto mismo lo que te impida encontrar la paz. Tal vez sea todo ese exceso de palabras. Pues también la liberación y la virtud, también samsara y nirvana son simples palabras. No hay objeto alguno que sea el nirvana; sólo existe la palabra nirvana… Y hablando francamente, las ideas tampoco me importan demasiado, más me interesan las cosas.

Uno de los aspectos que siempre me han fascinado de la literatura de Hesse es la existencia, en la mayoría de sus obras, de un segundo personaje principal que actúa como pilar fundamental. En Demian el propio Demian, en El lobo estepario Armanda y en Siddhartha, el maestro. Sus obras pueden ser entendidas como un viaje espiritual a través del que el propio Hesse está inmerso también y aguardando para ayudarte en la comprensión de su pensamiento. Esta figura secundaria pero principal es a la vez el propio protagonista, y el lector es a la vez el escritor y viceversa. Porque las obras de Hesse no son ficción, son relatos y vivencias internas por las que todos hemos pasado.

En algunos momentos me siento como el Michel de Plataforma, insípida, sosa y poco transcendental. Al igual que él, siento ganas de contratar un viaje todo-incluido, para pensar poco y dejar menos a la improvisación. Experimento, como Michel, esa apatía y bulimia social, una sensación amarga pero reconfortante para con el resto de la sociedad.

    Y luego envejecí, y asistí sin alterarme a los sucesivos cambios políticos. Era cortés, educado, mis superiores y mis colegas me apreciaban; sin embargo, a causa de mi temperamento poco caluroso, no había conseguido hacer verdaderos amigos. En la región de Lisieux, la noche caía deprisa. ¿Por qué yo nunca había manifestado, en mi trabajo, una pasión comparable a la de Marie-Jaenne? O mejor, ¿por qué nunca había manifestado una verdadera pasión en toda mi vida? 

Como decía en un principio Houellebecq en Plataforma vivir sin leer es peligroso ya que obliga a conformarse con la vida, y uno puede sentir la tentación de correr riesgos. Puede que en algunos casos nos conformemos con el saber, dejando a un lado la experimentación. Leer bestsellers británicos sobre la superación y el nuevo optimismo comercial, criticar lo sacro como Henry criticaba en el lobo estepario a Goethe, matar a nuestra conciencia como Hesse mata a Armanda.

Cuanto más infame es su vida, más la valora el hombre; y entonces es una protesta, una venganza en todos los instantes. 

Honoré De Balzac.

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One response to “Un Demian para Michel

  1. Just a few month ago I read Siddharta again. Hesse, by the power of this book, changed my life once while I was still a teenager. Every time I read him, it strikes a chord in me. The same with this article. Nicely done 🙂

    One question, where is the quote of Honoré De Balzac taken from? I couldn’t find an English / German translation..

    Thanks

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