A nadie le importa Venezuela

Recogiendo el testigo del anterior artículo que publicamos “Políticamente incorrecto” trataré de esbozar unos pensamientos que no dejan de golpear las paredes de mi mente, espero silenciarlas tras este ejercicio de introspección. La primera de las muchas cuestiones que emergen es: ¿Nos toman por tontos?

¿Por qué de repente, en estos últimos meses, sobre todo, durante esta larga precampaña que dio comienzo el mismo día después de las elecciones del 20 de diciembre, los políticos españoles y las líneas editoriales de los principales medios de comunicación parecen preocuparse tanto por ese país latinoamericano?

Será porque es el que más pobreza soporta de toda América Latina, dónde más hambre se pasa, donde más violencia hay, donde más crímenes se perpetran, donde más desigualdad hay, dónde más corrupción política se gesta… ¿o tal vez será, porque no ostenta el primer puesto de ninguno de los parámetros anteriores pero sencillamente nos sirve como estratagema en este particular momento de nuestra historia política?

Mapa mundi_pobreza
Índices mundiales de pobreza

Si no queda claro, he usado algunos países de América Latina para hacer una comparativa de datos:

Comparativa entre paises AL
Fuente: Banco Mundial

Incluso las cifras que aporta el Banco Mundial en términos de desigualdad social, con Honduras en la sexta posición del mundo y la primera de Latinoamérica contradicen la psicosis colectiva de datos enmarañados que nos presentan y que retroalimentan de forma diaria nuestros telediarios y noticias de prensa, e incluso en forma de documentales (gracias Antena 3 por estas perlas).

Es cierto que Venezuela ha copado nuestros titulares desde hace años, no es que ahora se hayan inventado el país, lo llamativo es que conforme nuestros intereses varían así mutan los subtítulos y los adjetivos con que se le adorna o denigra. Varios ejemplos, del deshojamiento constante de margaritas que tenemos con Venezuela:

Ahora sí

venezuela-petroleo
Diario ABC (que no se cuenta entre los amigos podemitas)

Ahora no

Golpe a un caudillo
“Este caudillo errático ha recibido un empujón”  Editorial de El País

¿Por qué se utilizan los asuntos exteriores y ajenos a nuestro dominio para modificar la política interna? Con esta aseveración no estoy insinuando que haya que vivir hacinado en el país patrio de uno, sin mirar al mundo que nos rodea, vecinos todos, hermanos; ni mucho menos. Lo que sí es deleznable es cuando se juega con el sufrimiento y la necesidad de otros pueblos para hacer campaña, eso es el alma negra de nuestros jugadores políticos.

Y aún peor, ¿por qué los medios de comunicación son los principales lacayos de esta pantomima?  Que vaya el ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero a mediar entre las partes tiene un pase, incluso pasa que vaya Felipe González y que de paso no compre avión de vuelta, pero qué pinta el Mesías de la democracia, Albert Rivera allí: “(…) lo de Venezuela es incluso peor (…), es una tiranía arbitraria”.

¿Por qué nuestro país ha convertido a Venezuela en una dictadura? ¿Por qué hemos elevado a la categoría de mártires a los opositores que solo intentan la consecución de golpes de Estado? ¿Por qué hemos dibujado un panorama desolador de caos social, asesinatos, agitación, desabastecimiento de los establecimientos como si fuera la piedra angular de nuestra misión de salvadores de sus gentes?

Quizás no venga a cuento el vídeo, o quizás sí, pero es para recordar que ahora a quien hay que mandar a callar es a él, a su hija, a su yerno y a su hermana (por ser breve y comedida).

¿Por qué Albert Rivera no va a Honduras o a El Salvador? ¿O a Siria? A usar como atrezzo para su campaña electoral los dramas mundiales que también existen y deben ser escuchados.  ¿Por qué le dieron el Premio Internacional de Periodismo Rey de España al reportero Luis Alfonso Fernández, que cubrió durante el golpe de Estado a Chávez en 2002 los altercados  del puente Llaguno en los que murieron afines al régimen y opositores pero que en nuestras televisiones se manipuló para hacer creer que solo habían muerto opositores asesinados a sangre fría por los chavistas? Como diría Eduardo Galeano, “esos medios de comunicación que incomunican a la gente”.

¿Por qué quieren derrocar a todas las socialdemocracias que estiman al pueblo, en vez de a las empresas que roban? Igual que han hecho recientemente con el acoso y derribo hacia la ya expresidenta de Brasil; los grandes entramados de poder no quieren al socialismo en el gobierno.

¿De verdad vamos a ser tan inocentes (suave adjetivo que he escogido) como para caer en la trampa de la manipulación tan flagrante que nos están tendiendo? Está claro que se intenta poner un torniquete ante el posible contagio del “caudillismo populista” que acuñó Álvaro Vargas Llosa (hijo de quien todos pensáis) en un informe para la Fundación FAES presidida por el antiguo (antiquísimo y anacrónico) presidente José María Aznar, para referirse a los gobiernos nativos que estaban surgiendo en América Latina por la primera década de los 2000 que preferían mirar a los ojos de su pueblo y con prismáticos, a los intereses mercantilistas de lo que había más allá de sus fronteras.

Con este artículo no pretendo elogiar a ninguna facción ideológica, ni siquiera estoy defendiendo las medidas tomadas por el partido chavista o por sus dirigentes, lo que no podemos hacer, ni dejar que haga nuestra prensa y dirigentes es que pongan en duda su legalidad, su constitucionalidad y su valor democrático, porque recordemos, fue un gobierno elegido por el pueblo. Tampoco intentaré desarrollar ninguna teoría para explicar la crisis innegable que padece Venezuela, para eso están muchos analistas mucho más dotados que yo. Aunque cada vez más, parece ser que no se reduce a una simplista deducción de hechos políticos, porque también lo son económicos, esencialmente debido a la bajada mundial de los precios del petróleo, principal mercancía del país.

Lo que extraigo de todas las lecturas, de todas las conclusiones previamente confeccionadas es que la política interna, por medio de los tejemanejes que todos observamos en las injerencias en política exterior tienen como fin máximo frenar cualquier intento de cambio del modelo económico.

Podría haber escrito todo el artículo en mayúsculas, mi enfado se merecía una expresión más agitada, más sincera y sonora que unas silenciosas minúsculas, pero hay que guardar las formas, ser sensato, esperar detrás de la barrera y tener bien afilada la memoria para que cuando se presente la oportunidad de hacer justicia a nuestra libertad, podamos tomarla sin pensárnoslo dos veces.

@Beatriz Arcos

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