Decoraciones de bares que se quedaron demodé

Todos hemos sentido algún deja vù al entrar a un bar y observar su decoración y organización del espacio o simplemente al acercarnos a su terraza. Aunque no pretendemos que se pasen de modernos y extravagantes con la decoración y cuelguen cerdos volantes como en el restaurante DiverXO de David Muñoz en Madrid, echamos en falta que manifiesten un toque de su personalidad en los bares y no de la personalidad de Ikea. No voy a incluir en este artículo críticas gastronómicas de por qué en muchos de los bares que se están abriendo la carta parece sacada del mismo recetario, voy a recoger algunos de los ítems decorativos de nuestros bares que nos hacen sentir como si recibiésemos un castigo en el limbo.

Platos rectangulares de pizarra

Plato de pizarra extraído de la página
Plato de pizarra extraído de la página “Platos y Pizarras”.

El primer plato rectangular de pizarra que vimos nos causó sensación e incluso seguro que más de uno nos lo quisimos llevar a casa hasta que nos dimos cuenta de que el pringue iba a manchar nuestro bolso/bolsillo y era difícil de ocultar, además sus esquinas se te clavaban si querías metértelo dentro de los pantalones. En fin, los primeros doscientos nos parecieron una gran idea pero el doscientos uno nos pareció repetitivo.

Latas de conservas vacías

Lata para degustar

Portugal (y también Galicia con marcas como Cuca, Escuris o Miuña) con sus grandes industrias de latas de conservas sobre todo de berberechos y pescados (atún, sardinas, caballa…) han desarrollado un particular gusto por el diseño decorativo en las latas de conservas, algunas son una verdadera obra de arte y se venden por Internet a coleccionistas. Sin embargo, una vez más un elemento se convirtió en mainstream y dejó de tener ese halo de exclusividad al verse reducido a un mero contenedor de la cuenta o del postre en chorrocientos bares al mismo tiempo.

Mini cestas de freidora

Mini cestita freidora

Graciosísimas se queda corto, qué placer tan dulce nos provoca ver cosas en miniatura o ejerciendo otra función diferente para la que originariamente se creó. Estas en concreto son una especie de mini freidoras que normalmente contienen alimentos fritos como calamares, boquerones, patatas… Estas mini freidoras aún no tienen un uso tan extendido como las dos anteriores, tal vez se deba a su elevado precio, las podemos encontrar sobre los 12 euros por Internet.

Menús en tablilla de madera

Tablilla de madera

La mente que haya inventado este nuevo uso de las míticas tablas de madera o de otros materiales que servían para apoyar los papeles sobre los que tomábamos apuntes se estará dando cabezazos contra su propio redescubrimiento al notar que hasta el bar del barrio, que seguramente se llame Casa Paco, se ha sumado a la tendencia. Útil, desde luego, redundante, también.

Sillas y mesas posguérricas (o guérricas)

Silla de metal extraída de la página Todo en Sillas y Mesas.
Silla de metal extraída de la página Todo en Sillas y Mesas.

El colmo de lo vintage podría ser decorar con mobiliario que parezca antiguo pero que en realidad haya sido fabricado hace dos meses y haya costado un pastizal. Esta paradoja de la vida postindustrial alimenta nuestro consumismo y a nuestros interioristas, que compran estas piezas por precios tan surrealistas como 115 euros.

Los palets 

Botellero, mesa y taburetes todo a juego, de la página Muebles de Palets
Botellero, mesa y taburetes todo a juego, de la página Muebles de Palets

Este aerodinámico, multiusos, versátil enjambre de palitos de madera – que me recuerdan a los que nos metían en la boca en el médico para mantener la lengua quieta y que no nos ahogáramos- ha colonizado tanto la decoración de nuestros bares que, hasta mi propio progenitor ha sucumbido a sus encantos y los ha colocado por casa. Si el motivo es que no contamos con suficientes fondos para soportar el exagerado precio de los muebles, o incluso porque nos declaramos unos ecofriendly empedernidos o porque fuimos en el momento de la burbuja inmobiliaria dueños de una fábrica de palets y no sabemos muy bien qué hacer con ellos, lo entiendo, en caso contrario, nos encontramos una vez más, ante un uso desproporcionado.

La palabra “Gastro”

Si hay algo que haga invocar al demonio que hay en mí eso es la palabra GASTRO. ¿Qué significa ese término para aquellos que fundan un bar? Perdón, un GastroBar. Significa tal vez… ¿usar todos los elementos que hemos recogido en este artículo? ¿Emplatar cuqui? No lo sé, pero a mí sinceramente me provocan… Gastroenteritis. Si lo que quieren es, como cita la Wikipedia “(…) acercar la alta cocina a las clases populares (…)” olvídenlo y dedíquense a otra cosa.

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